lunes, 29 de marzo de 2010

Voley Peruano

Nací en abril de 1989. Casi 8 meses antes de mi nacimiento la selección peruana de voley femenino coqueteó con la gloria olímpica al obtener la medalla de plata en las Olimpiadas de Seúl 88. Soy sietemesino.

¿A qué viene todo esto? A veces pienso que mi madre me tenía en el vientre mientras las manos de nuestras matadoras se alzaban sobre la net, en ese lejano país asiático que es Korea, para hacer vibrar a toda una nación urgida de triunfos entre tanto sufrimiento. El 29 de septiembre de 1988 se detuvo el tiempo, y la gloria del voley peruano se convirtió en eterna para mantenerse viva hasta mi generación.


La cosa es que cuando veo el comercial de Telefónica sobre el voley me lleno de emoción. Es un feeling especial que tiene que ver quizá con la afición que tuvo mi madre por el deporte de la net alta, y que a través del cordón umbilical transmitió a su vástago...sí, ese que quiere ser periodista. El año pasado, cuando la generación de Vivian Baella y Rafaela Camet mataban desde Tailandia, ambos nos despertabamos temprano como en los tiempos de Seúl. A través del voley estabamos juntos, como gritaba el bocón de Phillip Butters.

Más allá de ser un post sobre el voley, creo que es un post sobre la relación con mi vieja...qué cosas no?

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