viernes, 10 de septiembre de 2010

Espectacular de Lucha Libre - Lourdes Grobet

Si tuviera que mencionar a una fotógrafa que admiro, esa sería sin duda alguna Lourdes Grobet. Como buena mexicana encontró en su cultura popular una motivación para su trabajo, aquel tema que nos marca y que perseguimos de por vida. Aunque su condición de mujer nos haga pensar que es especialista en telenovelas, la verdad es que Grobet es la ama y señora de los cuadriláteros de lucha libre (llamada por estos lares catchascán). Su gran obra se llama Espectacular de lucha libre.


En una entrevista, la fotógrafa mexicana, explica que su afición por este arte-deporte de la exageración de los gestos corporales se originó en su niñez:

¿Cómo se da su primer acercamiento con la lucha libre?

“Bueno pues yo creo que algo me quedó en el inconsciente porque mi padre fue campeón nacional de ciclismo y vivíamos en un gimnasio. Antes de ir a la escuela, tenía que pasar por allí y supongo que ya de ahí algo quedó. Luego empezaron a pasar las luchas por la tele y le pedía a mi papá que me llevara y nunca lo hizo, más que nada porque no era bueno que yo siendo mujer asistiera a ese tipo de eventos y me quedé con las ganas. Afortunadamente con la cámara se puede hacer todo lo que uno quiere y satisfacer las curiosidades”.

Las fotografías de Grobet nos muestran los mejores momentos de la lucha libre mexicana, pues son 25 años de su vida que ha dedicado a hacerle un exhaustivo seguimiento a los eventos de catchascán charro en diversos coliseos de ese país. Ha tenido la oportunidad de estar en la última lucha de el mítico 'El Santo', en el retiro de el legendario monje luchador 'Fray Tormenta', o la coronación de la primera campeona femenina de lucha mexicana.


Las fotografías de Lourdes Grobet exploran el olimpo de las máscaras, aquella indumentaria típica de todo luchador mexicano. Una máscara es el nuevo rostro del hombre, es la elevación a la categoría de dios de un simple mortal. Esto lo entiende bien la fotógrafa, ya que logra conseguir imágenes que son el vivo retrato del momento de adrenalina que corre por las venas de un coloso de la lucha libre mexicana.

¿Se puede decir que el luchador es un superhéroe?
“Así es. Es el poner esta parte del ideal de alguien protector en un ser humano, no es una fantasía; eso es lo que le da un rango muy especial que no pasa en otras cosas, porque aquí se ha dicho que es deporte y teatro. Pero, para mi gusto, además de eso, es parte de un ritual mexicano y yo lo percibí así desde el principio y lo compruebo cuando aparece ‘Súper Barrio’, quien es el luchador que viene a salvar a los sin casa, y luego siguen los zapatistas enmascarados y continúan las luchas. Es la presencia de la máscara en la idiosincrasia mexicana”.



El libro forma parte de mi colección.

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