Este
año Lima recibió una gran cantidad de músicos y cantantes para deleite
de todo tipo de público. Tuvimos a Paul McCartney, un cuarto de Beatle,
llenando el estadio Monumental; La mítica Fania All Star llegó para
hacer bailar a todos los salseros de corazón; para dolor de muchos
Shustin Bieber fue el causante de ausentismo escolar el día de su
concierto; y hasta los fánaticos del rock japonés tuvieron la
oportunidad de ver a sus bandas favoritas en vivo.
Debo confesar que no soy mucho de ir a conciertos. Pero creo que es suficiente con aquellos a los que he ido este año.
5.- Daniel F en La Noche de Barranco.
Para cerrar el 2011 me fui a Barranco a escuchar a Daniel F. Sí, ya se
hizo una tradición. Sorprendió escuchar ‘La caracola subterránea’ ya que
las últimas veces que se ha tocado, ha sido en versión eléctrica con
Leusemia. Escuchar al F un fin de año tiene un feeling particular, pues
son nuevas emociones y sentimientos en cada tema. De hecho también ayuda
a cerrar algunos círculos y sentirse listo para las cosas nuevas que
vendrán el próximo año.
4.- Campo de Almas en El Anfiteatro de Barranco / Círculo Militar de Jesús María
Campo de Almas tuvo dos despedidas. Sobre la primera, escribí lo siguiente:
“Luego de diecisiete años de carrera, Campo de Almas
le puso fin a todo y solamente dejó la sombra de un adiós. Todo fue
repentino, casi improvisado. Espontáneo, dicen algunos. Así fue la
despedida de este grupo que se fundara en Trujillo allá por 1994: un
evento en Facebook anuncia
que la banda se disuelve y el local barranquino sobrepasa su capacidad.
Muchos se quedaron fuera y solamente podrán vivir aquella despedida
gracias a Youtube.
La
historia es la siguiente. Álvaro, el baterista, se va a vivir a Estados
Unidos. Entonce se anunció la que sería su última tocada junto a
Esteban, Gabriel y Bejamín. Posteriormente, días antes del concierto se anuncia
que Campo de Almas no va más. Si se va Álvaro, se van todos. La cita
era el 28 de octubre en L’anfiteatro de Barranco, al interior de una
pizzería.”
Pero
luego se reivindicaron y tuvieron un mega concierto gratuito de despedida. Tuve la oportunidad de entrevistar a la banda antes de esa
última tocada y la nota completa la encuentran aquí.
“Pero
Campo de Almas no se va con las manos vacías. Han sacado un disco
recopilatorio titulado “Adicción”, que reúne lo mejor de sus cinco
producciones musicales, y que saldrá a la venta luego de su despedida.
Asimismo, cuentan que tienen pensado sacar un documental sobre su
historia con todo el material que tienen de conciertos en diversos
lugares del país. También planean lanzar una web en la que sus
seguidores podrán descargar libremente todas sus canciones.”
3.- Los Saicos en el Teatro Julieta. Si creces escuchando hablar sobre una banda de Lince que termina siendo reconocida a nivel mundial como precursora del punk, lo mínimo que debes hacer es no perderte el reencuentro. Esto fue lo que escribí en ese entonces.
“Los Saicos amenazaron con demoler el teatro Julieta,
pero los que quedaron en escombros fueron los fans que entraron en
éxtasis al escuchar por primera vez en vivo, luego de 45 años, a la
banda peruana de energía visceral que inventó el punk. Erwin Flores, Papi Castrillón, Pancho Guevara, y ‘el chino’ Carpio desde la eternidad, son los protagonistas del documental Saicomanía, el cual cuenta la historia del mito nacido en Perú: una banda garage de Lince hacía rock and roll como nunca se había escuchado antes.
La leyenda cobró vida luego de casi cinco décadas de ausencia en los escenarios. La saicomanía no la para nadie, pues la banda ya anuncia la grabación de un nuevo disco con temas inéditos. Sí, hay Saicos para rato. El teatro Julieta quedó demolido luego de una noche inigualable, live at Lima – Perú, Los Saicos en un concierto oficial. Echemos abajo la estación del tren, y que comience el pogo.”
2.- Pearl Jam en el Estadio de San Marcos.
Eddie Vedder es un genio sin tener poses de divo como muchos rockeros.
Pearl Jam es una banda magistral en medio de la simpleza que presenta en
cada puesta en escena. Lo suyo es rock bisceral y punto. Vedder y compañía ya no son los chibolos que salieron de Seattle, ahora son una banda de culto capaz de elevarte el ánimo o acompañar tus peores depresiones. Lo fundamental es que siempre estarán ahí, dispuestos a ser tus amigos. El concierto en Lima para mi fue memorable.
1.- Narcosis en el Etnias Bar. Si
me preguntan por qué me afané tanto con este concierto de Narcosis la
respuesta es muy simple: nostalgia. Durante muchos años de mi
adolescencia me enganché con la movida subterranea de los 80, y sin
lugar a dudas tanto Leusema como Narcosis era abanderadas (si no les
gusta esto que digo pueden putearme con confianza) de esa época.
A
Leusemia se le puede escuchar hoy en día, incluso con buena parte de
sus formación original, pero a Narcosis no. Obviamente esto último hace
que cumplir esa fantasía de escucharlos en vivo sea casi orgásmica. Lo
siguiente son unos párrafos de una crónica perdida sobre aquel día.
El
entrañable amigo de siempre está en la casa. Sudor, humo de puchos,
olor a chela en el ambiente. Excusas, excusas, excusas. No hay excusas
para no apretujarse unos contra otros, para estar lo más cerca posible
del escenario. “Pelo, Pelo, trae a la Zimmerman” gritan los de la
primera fila mientras Pelo prueba la batería. “Ahí sale Wicho”, “Wicho
conchatumadre”, “Canta Wicho”, anuncian la aparición del cantante de la
banda quien no se inmuta ante los gritos de la gente y putea a los
encargados del sonido.
El
Etnias se vino abajo cuando ‘el cachorro’ Vidal salió al escenario y
saludó a la gente. “cachorro, cachorro, no te mueras cachorro” y el
aplauso masivo del respetable. Al ‘cachorro’ se le nota acabado, incluso
le tiembla la voz. “A mi no me gusta que griten ‘cachorro, cachorro’...
Narcosis también es Wicho y Pelo”, dice Vidal ante el grito de las 200
personas que colman el lugar. Wicho rompe la magia del momento “sonido a
la batería, cállense conchasumadre, no tengo retorno de voz en la
batería”.
El concierto arrancó con 'Destino' y los fanáticos no dejaban de moverse como poseidos, partícipes de un ritual que obligaba a mover sus cuerpos de izquierda a derecha lentamente mientras alzaban el brazo para repetir el estribillo de la canción.
El concierto arrancó con 'Destino' y los fanáticos no dejaban de moverse como poseidos, partícipes de un ritual que obligaba a mover sus cuerpos de izquierda a derecha lentamente mientras alzaban el brazo para repetir el estribillo de la canción.



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