sábado, 31 de diciembre de 2011

Mis conciertos del 2011

Este año Lima recibió una gran cantidad de músicos y cantantes para deleite de todo tipo de público. Tuvimos a Paul McCartney, un cuarto de Beatle, llenando el estadio Monumental; La mítica Fania All Star llegó para hacer bailar a todos los salseros de corazón; para dolor de muchos Shustin Bieber fue el causante de ausentismo escolar el día de su concierto; y hasta los fánaticos del rock japonés tuvieron la oportunidad de ver a sus bandas favoritas en vivo. 

Debo confesar que no soy mucho de ir a conciertos. Pero creo que es suficiente con aquellos a los que he ido este año. 

5.- Daniel F en La Noche de Barranco. 


Para cerrar el 2011 me fui a Barranco a escuchar a Daniel F. Sí, ya se hizo una tradición. Sorprendió escuchar ‘La caracola subterránea’ ya que las últimas veces que se ha tocado, ha sido en versión eléctrica con Leusemia. Escuchar al F un fin de año tiene un feeling particular, pues son nuevas emociones y sentimientos en cada tema. De hecho también ayuda a cerrar algunos círculos y sentirse listo para las cosas nuevas que vendrán el próximo año. 

4.- Campo de Almas en El Anfiteatro de Barranco / Círculo Militar de Jesús María

Campo de Almas tuvo dos despedidas. Sobre la primera, escribí lo siguiente:

“Luego de diecisiete años de carrera, Campo de Almas le puso fin a todo y solamente dejó la sombra de un adiós. Todo fue repentino, casi improvisado. Espontáneo, dicen algunos. Así fue la despedida de este grupo que se fundara en Trujillo allá por 1994: un evento en Facebook anuncia que la banda se disuelve y el local barranquino sobrepasa su capacidad. Muchos se quedaron fuera y solamente podrán vivir aquella despedida gracias a Youtube.



La historia es la siguiente. Álvaro, el baterista, se va a vivir a Estados Unidos. Entonce se anunció la que sería  su última tocada junto a Esteban, Gabriel y Bejamín. Posteriormente, días antes del concierto se anuncia que Campo de Almas no va más. Si se va Álvaro, se van todos. La cita era el 28 de octubre en L’anfiteatro de Barranco, al interior de una pizzería.”

Pero luego se reivindicaron y tuvieron un mega concierto gratuito de despedida. Tuve la oportunidad de entrevistar a la banda antes de esa última tocada y la nota completa la encuentran aquí


“Pero Campo de Almas no se va con las manos vacías. Han sacado un disco recopilatorio titulado “Adicción”, que reúne lo mejor de sus cinco producciones musicales, y que saldrá a la venta luego de su despedida. Asimismo, cuentan que tienen pensado sacar un documental sobre su historia con todo el material que tienen de conciertos en diversos lugares del país. También planean lanzar una web en la que sus seguidores podrán descargar libremente todas sus canciones.”



3.- Los Saicos en el Teatro Julieta. Si creces escuchando hablar sobre una banda de Lince que termina siendo reconocida a nivel mundial como precursora del punk, lo mínimo que debes hacer es no perderte el reencuentro. Esto fue lo que escribí en ese entonces.

 


Los Saicos amenazaron con demoler el teatro Julieta, pero los que quedaron en escombros fueron los fans que entraron en éxtasis al escuchar por primera vez en vivo, luego de 45 años, a la banda peruana de energía visceral que inventó el punk. Erwin Flores, Papi Castrillón, Pancho Guevara, y ‘el chino’ Carpio desde la eternidad, son los protagonistas del documental Saicomanía, el cual cuenta la historia del mito nacido en Perú: una banda garage de Lince hacía rock and roll como nunca se había escuchado antes.

La leyenda cobró vida luego de casi cinco décadas de ausencia en los escenarios. La saicomanía no la para nadie, pues la banda ya anuncia la grabación de un nuevo disco con temas inéditos. Sí, hay Saicos para rato. El teatro Julieta quedó demolido luego de una noche inigualable, live at Lima – Perú, Los Saicos en un concierto oficial. Echemos abajo la estación del tren, y que comience el pogo.”

 


2.- Pearl Jam en el Estadio de San Marcos. Eddie Vedder es un genio sin tener poses de divo como muchos rockeros. Pearl Jam es una banda magistral en medio de la simpleza que presenta en cada puesta en escena. Lo suyo es rock bisceral y punto. Vedder y compañía ya no son los chibolos que salieron de Seattle, ahora son una banda de culto capaz de elevarte el ánimo o acompañar tus peores depresiones. Lo fundamental es que siempre estarán ahí, dispuestos a ser tus amigos. El concierto en Lima para mi fue memorable. 




PD: El documental Pearl Jam 20 lo pueden ver acá.


1.- Narcosis en el Etnias Bar. Si me preguntan por qué me afané tanto con este concierto de Narcosis la respuesta es muy simple: nostalgia. Durante muchos años de mi adolescencia me enganché con la movida subterranea de los 80, y sin lugar a dudas tanto Leusema como Narcosis era abanderadas (si no les gusta esto que digo pueden putearme con confianza) de esa época. 


A Leusemia se le puede escuchar hoy en día, incluso con buena parte de sus formación original, pero a Narcosis no. Obviamente esto último hace que cumplir esa fantasía de escucharlos en vivo sea casi orgásmica. Lo siguiente son unos párrafos de una crónica perdida sobre aquel día.

El entrañable amigo de siempre está en la casa. Sudor, humo de puchos, olor a chela en el ambiente. Excusas, excusas, excusas. No hay excusas para no apretujarse unos contra otros, para estar lo más cerca posible del escenario. “Pelo, Pelo, trae a la Zimmerman” gritan los de la primera fila mientras Pelo prueba la batería. “Ahí sale Wicho”, “Wicho conchatumadre”, “Canta Wicho”, anuncian la aparición del cantante de la banda quien no se inmuta ante los gritos de la gente y putea a los encargados del sonido.


El Etnias se vino abajo cuando ‘el cachorro’ Vidal salió al escenario y saludó a la gente. “cachorro, cachorro, no te mueras cachorro” y el aplauso masivo del respetable. Al ‘cachorro’ se le nota acabado, incluso le tiembla la voz. “A mi no me gusta que griten ‘cachorro, cachorro’... Narcosis también es Wicho y Pelo”, dice Vidal ante el grito de las 200 personas que colman el lugar. Wicho rompe la magia del momento “sonido a la batería, cállense conchasumadre, no tengo retorno de voz en la batería”.

El concierto arrancó con 'Destino' y los fanáticos no dejaban de moverse como poseidos, partícipes de un ritual que obligaba a mover sus cuerpos de izquierda a derecha lentamente mientras alzaban el brazo para repetir el estribillo de la canción. 


domingo, 18 de diciembre de 2011

A Luchito Hernández, mi amigo.


"y aunque los gusanos 
han de devorar mi carne
y mis huesos
he de ver a Dios 
y he de verlo
no como un extraño"
Luis Hernández.

Llegaste cuando yo recién comenzaba la universidad. Lo recuerdo bien: clase de Literatura Actual. Teníamos que dividirnos en grupos y exponer sobre poetas. Alguien expuso sobre ti, y lo siguiente que recuerdo es correr a la biblioteca para sacar algún libro tuyo. Lo siguiente era leerte en los jardines de Estudios Generales Letras.

Lo que me encantó de tu poesía fue esa desgarradora soledad. Así, a secas. Hay un feeling especial en cada verso, en cada palabra, en cada imagen que generaba la lectura de tus poemas. Digamos que al leerte encontraba muchas cosas que pasaban por mi cabeza. La soledad siempre era un lugar recurrente, y la poesía esa forma de escape, esa liberación.

“Solitarios son los actos del poeta, como aquellos del amor y de la muerte”. Tremenda frase. Era obvio, era un resumen de la vida misma. La tengo presente siempre, es más, te doy toda la razón. Creo que por eso en algún momento sentía la soledad como un lugar definitivo. Felizmente todo eso ha cambiado y sé que hay momentos en los que pensamos demasiadas cosas que nos hacen vivir entre sombras, pero que eventualmente se encuentra una salida.

Me hubiera gustado saber si hubieras seguido escribiendo. Suena tonto, lo sé. Creo que es un hecho que no dejarías de escribir por nada del mundo. Diré entonces que me hubiera gustado leer lo que hubieras escrito ahora en medio de tanta revolución digital/mutación de la ciudad/conflicto interno etc.

Me hubiera gustado comprender tu soledad. Me hubiera gustado preguntarte por qué llevas una herida en la espalda y, definitivamente, me hubiera gustado que me contaras si alguna vez pensaste que no es necesario perdonar setenta veces siente. También me hubiera gustado enseñarte alguna de las cosas que escribo. Me hubiera encantado que me regales uno de tus cuadernos. Asumo que seguirías escribiendo en cuadernos, en esa señal de eterna rebeldía.

Creo que si hubiera tenido la oportunidad de estrecharte la mano me hubiera quedado cojudo e inmóvil, o simplemente cojudo. Esa sensación de estar frente al tipo que tantas veces me sacó la mierda con sus versos llenos de una sensibilidad extrema, de soledad, de tristeza y resignación. Sé que mientras escribo estas líneas estás acá, en todos lados en realidad. La poesía te ha hecho inmortal Luchito, y felizmente esa inmortalidad hizo que te conociera y te abrazara como amigo mío. “No se culpe a nadie de mi sueño”.

La mejor recopilación de la obra de Luis Hernández, incluyendo los míticos cuadernos del ropero llegan gracias a la Biblioteca PUCP.